En un mundo donde el estar ocupado y la cultura del ajetreo son celebrados, cada vez más personas eligen dar un paso atrás. En lugar de perseguir una productividad sin fin, están optando por el slow living, también conocido como estilo de vida pausado, que pone en primer plano el bienestar, la atención plena y una vida más intencional. A medida que la vida moderna se vuelve más abrumadora, el deseo de desacelerar, vivir en el presente y enfocarse en lo que realmente importa está más fuerte que nunca.
El slow living es más que una moda; es un movimiento que está ganando fuerza rápidamente, conectando con todo tipo de personas. Este creciente interés se refleja en redes sociales y búsquedas en línea, con alrededor de 6.8 millones de publicaciones en instagram bajo este hashtag y un aumento del 34% en las búsquedas de Google en el último año, alcanzando un promedio de 148.000 búsquedas mensuales.
Para analizar este cambio, los expertos en Unobravo estudiaron por qué el concepto de slow living resuena con tantas personas, independientemente de su origen, explorando cómo el desacelerar en la vida cotidiana puede aumentar el bienestar, reducir el estrés y fomentar conexiones más profundas. Además, señalaron los riesgos de llevar un estilo de vida acelerado - como el síndrome de burnout y tensión en relaciones. La investigación también reveló las mejores estrategias para integrar el ‘slow living’ en la vida cotidiana.
Además de los beneficios personales, Unobravo también analizó ciudades europeas y españolas para identificar las más ideales para adoptar un estilo de vida más pausado. Para ello, evaluaron factores claves como la cantidad de espacios verdes, las opciones para teletrabajar, las horas laborales, el tiempo que toma para llegar al trabajo, la cultura del café, la cantidad de horas de sol y la contaminación sonora, con el fin de determinar qué localidades ofrecen las condiciones ideales para desacelerar en el dia a dia.
La psicología detrás del slow living
Adoptar un estilo de vida más pausado e intencional ofrece numerosos beneficios psicológicos. No solo mejora el bienestar mental y reduce el estrés, sino que también aumenta la satisfacción general en el día a día. Por el contrario, el ajetreo constante de la vida moderna se puede atribuir al síndrome de burnout y la insatisfacción.
La Dra. Fiorenza Perris, Directora Clínica de Unobravo, explica: “La cultura actual nos empuja a ascender en la pirámide corporativa, sobresalir en todos los aspectos de nuestra vida, y estar siempre ‘conectados’. Sin embargo, esta búsqueda constante de productividad puede llevar al síndrome de burnout. Esa presión de rendir sin parar mantiene al cuerpo en un estado prolongado de lucha o huida, alimentando el estrés crónico. El slow living desafía estas normas sociales al promover un enfoque más consciente y presente, que, según la investigación, puede aliviar la sobrecarga cognitiva y reducir el estrés, la ansiedad y la depresión.”
Según Harvard Health, desacelerar también ofrece beneficios adicionales, como una presión arterial más baja, mayor capacidad de concentración y mejores interacciones sociales. Al adoptar la atención plena, las personas pueden mejorar su función cognitiva, fortalecer sus relaciones personales y contrarrestar el impacto fisiológico del estrés crónico.
Pero cómo podemos realmente vivir en el presente y apreciar el momento? Al igual que la atención plena, ‘slow living’ implica estar completamente presente en el ahora, lo que mejora significativamente el bienestar mental.
La Dra. Fiorenza Perri anade: “Prácticas como la respiración profunda, conectar con la naturaleza y la desconexión digital activan el sistema nervioso parasimpático, ayudando así a regular las emociones y a promover la relajación. Es más, hay estudios que han demostrado que las personas que adoptan el estilo de vida pausado experimentan niveles más bajos de cortisol y una mejora en su bienestar mental. En esencia, el ‘slow living’ es una forma de recuperar el control sobre nuestras acciones y tomar decisiones más conscientes, en lugar de simplemente ceder a las presiones sociales.”
Encuentra el ‘flujo’ y la plenitud
Un aspecto crucial en cuanto al estilo de vida pausado es hacer espacio para actividades plenas y conexiones profundas. La Dra. Fiorenza Perris concluye: “El Slow Living crea las oportunidades perfectas para encontrar el ‘flujo’ - un estado de una profunda concentración e inmersión, identificado por el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi. Al eliminar distracciones y presiones de tiempo, las personas pueden involucrarse plenamente en actividades que les brinden mayor satisfacción y una sensación de plenitud. Sin embargo, para realmente adoptar este estilo de vida, es crucial cultivar un entorno - ya sea a través de una ciudad, una comunidad o una rutina diaria - que favorezca una forma de vivir más pausada e intencional”.
Las mejores ciudades europeas para adoptar el ‘slow living’
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Aunque slow living es principalmente un estado mental, hay ciertas ciudades europeas que ofrecen las mejores condiciones para adoptar a este estilo de vida debido a su enfoque en el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, su combinación única de espacios verdes y su ritmo relajado. Todo esto hace que adoptar un estilo de vida más pausado sea más fácil y placentero. Pero, ¿cómo se comparan las ciudades más populares de Europa en cuanto a su capacidad para fomentar el slow living?
Valencia encabeza la lista como la mejor ciudad europea para adoptar un estilo de vida pausado, logrando un equilibrio perfecto entre el trabajo y el ocio. Con una jornada laboral promedio de 25,9 horas semanales y un corto trayecto al trabajo de solo 21 minutos, sus residentes disponen de tiempo suficiente para disfrutar de los placeres simples de la vida. Pueden relajarse en alguno de los 35 cafés por cada 100.000 habitantes o explorar sus amplios espacios verdes, que abarcan el 41% de la ciudad, incluyendo el emblemático Jardín del Turia. Lugares emblemáticos como el impresionante Oceanogràfic de Valencia refuerzan aún más la atmósfera tranquila de la ciudad, creando el entorno ideal para desacelerar y vivir el presente.
En segundo lugar se encuentra Split, la ciudad costera más grande de Croacia, un destino ideal para quienes buscan un ritmo de vida más relajado. A pesar de tener una jornada laboral promedio de 33,2 horas semanales, destaca por su gran flexibilidad laboral, con el 98% de las ofertas de empleo permitiendo trabajo remoto o modalidades flexibles. Esto reduce significativamente el tiempo de desplazamiento al trabajo, con un promedio de solo 16 minutos. Además, Split se distingue por su bajo nivel de contaminación acústica, con un puntaje de 32, y disfruta de aproximadamente 11,5 horas de sol diarias durante el verano, lo que la convierte en un lugar perfecto para desconectar y sumergirse en su ambiente relajado y costero.
Granada ocupa el tercer lugar como una de las mejores ciudades para adoptar un estilo de vida pausado. Con un promedio de 12,2 horas de sol diarias durante los meses de verano y un 42% de su superficie dedicada a espacios verdes, la ciudad ofrece muchas oportunidades para disfrutar al aire libre. La proximidad de Sierra Nevada proporciona un escape ideal para quienes buscan una conexión más profunda con la naturaleza. Además, Granada destaca por su vibrante cultura del café, con 50 cafeterías por cada 100.000 habitantes. Gracias a su jornada laboral promedio de 25,9 horas semanales, sus residentes disfrutan de tiempo suficiente para aprovechar plenamente todo lo que esta cautivadora ciudad tiene para ofrecer.
Las 5 mejores ciudades españolas para adoptar el slow living

La cultura en España fomenta de manera natural un estilo de vida mucho más pausado e intencional. Con un ritmo diario relajado, la tradición de compartir largas comidas y un fuerte sentido de comunidad, la vida cotidiana en España pone la conexión sobre el ajetreo. Incluso la siesta tradicional - aunque hoy en día es mucho menos común - refleja una mentalidad que valora el estar relajado y el equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Aunque este enfoque está arraigado en la cultura nacional, algunas ciudades españolas adoptan este estilo de vida más pausado mucho más que otras.
Aunque Valencia obtuvo una puntuación alta en varias métricas dentro del índice europeo, que incluye las 50 ciudades más visitadas, otras ciudades españolas fuera de dicho índice la superan a nivel nacional, donde se sitúa en octavo lugar.
Ubicada en la costa sureste de España, Cartagena lidera la lista como la mejor ciudad española para adaptar el slow living. Esta tranquila ciudad portuaria se destaca por su excepcionalmente baja contaminación sonora, con puntuación promedio de solo 12 puntos. Además, un 59% de su área está cubierta por espacios verdes, lo que ofrece innumerables oportunidades para disfrutar de momentos de paz en la naturaleza, especialmente a lo largo de sus calas y pintorescos caminos costeros. Cartagena también se destaca por un excelente equilibrio entre trabajo y vida personal, con el 95% de las ofertas laborales ofreciendo opciones de trabajo remoto o flexible. Y para aquellos que se deben desplazarse al trabajo, el tiempo promedio de viaje es de tan solo 17 minutos, lo que fácilmente puede transformarlo en un paseo tranquilo por esta ciudad.
En segundo lugar se encuentra Córdoba, una ciudad pintoresca llena de historia. Sus residentes disfrutan de un impresionante promedio de 12,3 horas de sol al día durante el verano, y con el 57% de la ciudad cubierta de espacios verdes, ofrece muchas oportunidades para disfrutar al aire libre, incluyendo un paseo durante el atardecer a lo largo del río Guadalquivir. Córdoba también sobresale por su impresionante equilibrio entre trabajo y vida personal: el 98% de los trabajos ofrecen opciones de teletrabajo o horarios flexibles, y las horas laborales promedio son solo 149,9 horas mensuales. Sumando a su ambiente local con mercados como el Mercado de Victoria, su belleza natural y eventos comunitarios como el Festival de los Patios, es fácil entender por qué la vida en esta ciudad invita a decelerar y saborear el presente.
Granada no solo destaca en el ranking europeo, sino que también ocupa el tercer lugar como una de las mejores ciudades de España para adoptar el slow living. Su gran cantidad de cafés la hace sobresalir, con cerca de 50 cafés por cada 100.000 habitantes, mucho más que cualquier otra ciudad. Además, durante el verano, sus residentes pueden disfrutar de un promedio de 12,2 horas de sol diarias. Si a esto le sumamos que la mayoría de los trabajos ofrecen flexibilidad en cuanto a horarios y opciones de teletrabajo, resulta fácil entender por qué esta ciudad es ideal para adoptar un estilo de vida más pausado.
Cómo adoptar el slow living en la vida cotidiana
Aunque vivir en una ciudad que naturalmente favorezca un ritmo de vida más pausado es ideal, la belleza del slow living es que puede practicarse en cualquier lugar. Con sólo pequeños cambios intencionales en tu rutina diaria, puedes lograr desacelerar, reducir el estrés y llevar una vida más consciente y plena, sin importar dónde te encuentres.
1. Enfócate en lo que realmente importa
Es fácil sentir que todo lo que está en tu lista de tareas es urgente, pero la realidad es que no todos los compromisos merecen la misma cantidad de tu tiempo y energía. Al eliminar tareas y obligaciones innecesarias, o al quitar el "urgente" y la presión de cumplirlas lo antes posible, puedes concentrar tu tiempo en actividades que realmente se alineen con tus valores. Esto crea más espacio para apreciar los placeres sencillos de la vida y te permite sentirte menos apresurado, estando más presente en tu día a día. Para ayudarte a evaluar tus compromisos actuales y detectar posibles síntomas del síndrome de burnout, considera realizar este test psicológico de Unobravo.
2. Tomate un descanso de la tecnología
Aunque la conectividad constante tiene sus ventajas, también alimenta la sensación de estar siempre "conectado" o "disponible". Desconectarse regularmente y priorizar las desintoxicaciones digitales, ya sea alejándote de las redes sociales o limitando el tiempo frente a la pantalla, ayuda a despejar la mente. Esto te permite involucrarte de manera plena en el mundo real, ya sea disfrutando de una conversación, leyendo un libro o simplemente estando presente en el momento.
3. Dale importancia al selfcare
Una de las claves del estilo de vida pausado es la idea de sintonizar con tus propias necesidades, en lugar de dejarte arrastrar por la agitación de la vida diaria. Ya sea tomando una ducha larga, meditando, moviendo tu cuerpo o disfrutando de una taza de té, estos pequeños actos son considerados autocuidados y están diseñados para reponer tu energía y fomentar la conexión contigo mismo. Es poner tu bienestar como prioridad y valorar esas pequeñas cosas que te hacen feliz, te permiten relajarte y te ayudan a recargar fuerzas.
4. Pasa tiempo en contacto con la naturaleza
La naturaleza tiene una capacidad increíble para ayudarnos a desacelerar y reconectar. Ya sea caminando al trabajo, disfrutando del aire libre durante tu hora de almuerzo o dedicando un fin de semana a hacer senderismo o acampar, pasar tiempo en la naturaleza proporciona una sensación de paz y conexión que no se puede encontrar en ningún otro lugar. Es una manera simple pero poderosa de dar un paso atrás, alejarte del ruido diario de la ciudad y reconectar contigo mismo y con tus emociones.
5. Haz de tu casa un espacio que te represente
Aunque nunca podrás controlar el caos del mundo exterior, puedes hacer de tu casa un espacio calmado y tranquilo. Un espacio que refleje quién eres y que te haga sentir acogido y tranquilo. No significa que vivirás con menos cosas, al contrario, significa rodearse de aquellas que realmente deseas y que aportan valor a tu vida. Además, incorporar pequeños detalles como plantas, una paleta de colores suaves o texturas acogedoras puede ayudarte a crear ese entorno que necesitas para relajarte, desconectar, recargar energías y adaptarte al slow living.